Fué una buena semana, sí señor.
La empecé despues del primer cross de la temporada que, como se preveía, no dió pie a extraer conclusiones fiables: por demasiado corto, demasiado rápido, no mucha motivación...en fin, que no valió como muestra de mi estado de forma.
El mister había previsto esta semana como suavecita en cuanto a carga de kilómetros, no en vano era semana para tests: de 1000m el jueves y de 4000m el domingo. Si a eso le sumamos que yo ya andaba mirando a Cuenca se puede decir que hasta el jueves lo único que hice fué tomarme medio en serio los rodajes del lunes y del martes, en los que me enganché con todo mi ánimo a los máquinas del grupo hasta que tuvieron a bien dejarme como a perro en gasolinera cuando llega el mes de agosto.
Como digo, llegó el jueves con su test de 1000m y allí estamos todos más hipocondríacos que nunca:
- me duele el plopíteo izquierdo cuando guiño el ojo derecho
-a mí me pasa igual si fuerzo el vasto interno más que el externo
-estoy lentorro
-yo cansao
-yo voy sin afeitar
El único que no hablaba era Joserra que miraba al suelo como si fuera el horizonte y cuando le preguntabamos qué tal estaba respondía con un...pschhh...a ver... Yo, que lo conozco desde hace cuatro años y le he visto casi todas las caras posibles, sé que esa es la de concentración, la de que confía en sus posibilidades y la de que la va a liar. Por eso aposté por él aunque sin mucho riesgo: Yo digo que Joserra gana el test con una marca entre 2.30 y 2.35, que es como decir las posibilidades de que llueva hoy están entre el 0 y el 100% pues, Joserra, aunque fondero es un tío rápido y su único rival aparente es el Lorki, un mediofondero que ya se pega con los mejores de la especialidad pero ahora no anda muy fino porque se mete cada sesión de natación que un día de estos le van a salir branquias.
Resumiendo, llegó Joserra el primero en 2.32 y, según cuentan los que iban por ahí alante, con fuerza de sobra y sin que tuvieran que darle un solo relevo.
Voy a apostar otra vez y a decir que, si Dios quiere y no pasa nada, se va a meter en la selección junior para el Europeo de cross. A ver si acierto todos mis pronósticos, de la Morena se entera y me invita al larguero para explicar que las liebres de la maratón no son conejos que los de la organización sueltan para que los africanos se esfuercen en cogerlos y batan el record.
cuanto a mi test, yo iba 100m por detrás de los mejores. No tan sobrado pero sí muy fuerte: con decir que a falta de 300m pude cambiar y todo... para acabar en unos muy dignos 2.46 que ratificaron que ese fué el mil más glorioso y más corto (temporalmente hablando, espacialmente medía lo que todos) de mi corta pero intensa vida atlética.
Después de esto no hice nada el viernes, a la noche me fuí de cervezas por Moncloa con mi amigo Antoñete y el sábado por la mañana me presenté en el cross de la Universidad politécnica rebosando desmotivación. Ni siquiera calenté así como tampoco me quité las mallas largas; si me hubieran dado a elegir entre ese cross y estudiar econometría me hubiera quedado con lo segundo, pero tuve que acercarme hasta la línea de salida y hacer como que competía para completar un cross más de los cinco que necesito para ganarme el pasaporte al nacional. Después de 17.26 min de carrera para 5 kms (nada mal si contamos que las pulsaciones medias fueron de 173), ya, por fin, pude dedicarle el 100% mi atención y pensamientos a la VII Carrera por Montaña de Cuenca.
La empecé despues del primer cross de la temporada que, como se preveía, no dió pie a extraer conclusiones fiables: por demasiado corto, demasiado rápido, no mucha motivación...en fin, que no valió como muestra de mi estado de forma.
El mister había previsto esta semana como suavecita en cuanto a carga de kilómetros, no en vano era semana para tests: de 1000m el jueves y de 4000m el domingo. Si a eso le sumamos que yo ya andaba mirando a Cuenca se puede decir que hasta el jueves lo único que hice fué tomarme medio en serio los rodajes del lunes y del martes, en los que me enganché con todo mi ánimo a los máquinas del grupo hasta que tuvieron a bien dejarme como a perro en gasolinera cuando llega el mes de agosto.
Como digo, llegó el jueves con su test de 1000m y allí estamos todos más hipocondríacos que nunca:
- me duele el plopíteo izquierdo cuando guiño el ojo derecho
-a mí me pasa igual si fuerzo el vasto interno más que el externo
-estoy lentorro
-yo cansao
-yo voy sin afeitar
El único que no hablaba era Joserra que miraba al suelo como si fuera el horizonte y cuando le preguntabamos qué tal estaba respondía con un...pschhh...a ver... Yo, que lo conozco desde hace cuatro años y le he visto casi todas las caras posibles, sé que esa es la de concentración, la de que confía en sus posibilidades y la de que la va a liar. Por eso aposté por él aunque sin mucho riesgo: Yo digo que Joserra gana el test con una marca entre 2.30 y 2.35, que es como decir las posibilidades de que llueva hoy están entre el 0 y el 100% pues, Joserra, aunque fondero es un tío rápido y su único rival aparente es el Lorki, un mediofondero que ya se pega con los mejores de la especialidad pero ahora no anda muy fino porque se mete cada sesión de natación que un día de estos le van a salir branquias.
Resumiendo, llegó Joserra el primero en 2.32 y, según cuentan los que iban por ahí alante, con fuerza de sobra y sin que tuvieran que darle un solo relevo.
Voy a apostar otra vez y a decir que, si Dios quiere y no pasa nada, se va a meter en la selección junior para el Europeo de cross. A ver si acierto todos mis pronósticos, de la Morena se entera y me invita al larguero para explicar que las liebres de la maratón no son conejos que los de la organización sueltan para que los africanos se esfuercen en cogerlos y batan el record.
cuanto a mi test, yo iba 100m por detrás de los mejores. No tan sobrado pero sí muy fuerte: con decir que a falta de 300m pude cambiar y todo... para acabar en unos muy dignos 2.46 que ratificaron que ese fué el mil más glorioso y más corto (temporalmente hablando, espacialmente medía lo que todos) de mi corta pero intensa vida atlética.
Después de esto no hice nada el viernes, a la noche me fuí de cervezas por Moncloa con mi amigo Antoñete y el sábado por la mañana me presenté en el cross de la Universidad politécnica rebosando desmotivación. Ni siquiera calenté así como tampoco me quité las mallas largas; si me hubieran dado a elegir entre ese cross y estudiar econometría me hubiera quedado con lo segundo, pero tuve que acercarme hasta la línea de salida y hacer como que competía para completar un cross más de los cinco que necesito para ganarme el pasaporte al nacional. Después de 17.26 min de carrera para 5 kms (nada mal si contamos que las pulsaciones medias fueron de 173), ya, por fin, pude dedicarle el 100% mi atención y pensamientos a la VII Carrera por Montaña de Cuenca.
Está sonando: Una lluvia violenta y salvaje, de Revolver
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