Y estas son las zapatillas que, si no pasa nada, me subirán y bajarán del Ocejón dentro de tres fines de semana.
Hasta ahora no tenía zapatillas específicas para la montaña y esta mañaname he agenciado estas aprovechando que estaban de oferta. Desconfió mucho y no soy partidario de tener una zapatilla para cada cosa, en muchas ocasiones creo que no deja de ser una estrategia de marketing, pero como las de rodar están ya bastante mal he decidido pillarme un calzado más adecuado, que, si finalmente paso el verano en la Sierra, amortizaré de sobra.

Espero que nos hagamos muy amigos, nos adaptemos bien y, cuesta arriba cuesta abajo, me ayuden a darlo todo por esas sierras de Dios.

Está sonando: Otoño, de Medina Azahara

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