Longitud: 13700m
Dificultad: baja-media
Recomendado: rodajes largos (más de 1 hora) y sesiones de fartlek
Observaciones: -


Se sale de la Fabrica de Aceites Virgen del Campo, a las afueras de Torres de Albanchez, dirección Genave. Cruzaremos, por tanto, toda la avenida de Andalucía para salir a la carretera de la Puerta que seguiremos en larga y pronunciada bajada hasta la otra fábrica de aceites de la localidad, El Carrascal. Son casi tres kilómetros que a primera vista no parecen muy pendientes, pero que como se puede apreciar en el perfil, en terminos de desnivel es una burrada, por lo que es muy facil embalarse. Algo que, con lo que viene después, no conviene. Alcanzamos, pues, la fábrica de aceites y abandonamos la carretera por un desvío a la derecha, a la altura de un cartelón grande que indica el circuito de Supercross en la dirección contraria. Tomamos la pista de tierra que va a ser característica de todo el recorrido y seguimos bajando hasta alcanzar el punto más bajo de la ruta: el cauce de un arroyo seco que tendremos que cruzar. Viene ahora un larga cuesta de una inclinación más que respetable que conviene tomarse con mucha calma. A su termino, cuando los pinos sustituyan fugazmente a los olivos del borde del camino, llegaremos al cortijo de la Tala.

Es un cortijo abandonado de los muchos que hay desperdigados por el termino torreño. Entre las casas hay una fuente pero, eso sí, hay que seguir subiendo. Es frecuente verse sorprendido por furiosos ladridos de los perros de caza que alli habitan. Normalmente no suelen estar sueltos pero por si acaso, es conveniente entrar al cortijo con un palo o algo que los amedrente.
Retomamos el camino, que ahora se suaviza y nos permite disfrutar del paisaje pues en todo momento andamos por las faldas de la sierra entre olivas, algún roble viejo y las vistas privilegiadas de Torres de Albanchez, que se va quedando a nuestras espaldas.

Es esta la zona donde ya "se puede correr" pues aunque no hallaremos un solo metro llano en todo el recorrido, esta es la zona más adecuada para subir el ritmo si nos apetece darnos un poco de caña.Cruzando un nuevo arroyo -este con más agua- llegamos al cortijo de la Hoya, también abandonado y con una fuente al borde del camino. Nos sorprenderán nuevamente ladridos de perros, pero estos nunca los he visto sueltos. Si acaso alguno de los más pequeños, de los que ladran más que muerden, que no supondrá mayor peligro.











Seguimos nuestro camino que continuará por una curva muy cerrada y en pendiente hacia las heras del cortijo, que cruzaremos en busca de nuestra pista, que tras un tramo casi llano, empieza a descender suavemente para pasar luego a una zona de toboganes. En ningún momento haremos caso a los desvíos que pueda haber. El riesgo de pérdida es nulo, pues es una pista de buen firme, bien trazada y asentada, por donde circulan sin problemas todo tipo de vehículos. Ojo también a esto, es un camino agrícola, no una autovía, por lo que hay alguna zona de escasa visibilidad para los conductores.Yo desecharía el uso de auriculares y recomendaría ir siempre atentos a nuestro alrededor. Por si hay que echarse a la cuneta.

Cuando estemos a los pies del pueblo nos encontraremos con un desvío al que si tenemos que atender. A la izquierda sale un camino de piso irregular que, a los pocos metros, empieza a subir endiabladamente. Es una buena vía de escape si no queremos hacer más kilómetros pero es una de esas cuestas que suben al infierno y que seguramente tengamos que acabar andando.
A la derecha discurre nuestro camino, facilmente reconocible por su buen firme y anchura que descenderá suavemente, retirándose del pueblo hasta un punto en el que, tras dejar el Cortijo de Satulio a mano izquierda, gira 180º y empieza a subir hasta desembocar en la carretera que abandonamos antes del kilómetro 3 por la célebre Revuelta de las mimbreras. Es una curva muy cerrada y con bastante peralte, los coches no suelen ir muy rápidos pero atención al cruzar.

Ahora toca subir lo que bajamos al principio, con la cantidad de kilómetros que llevabamos en las piernas nos daremos cuenta de su verdadera pendiente y nos preguntaremos qué hcemos ahí, por qué será que nos gusta esto de dar zancadas sin ton ni son y nos regalandonos estos malos ratos. Son dos kilómetros que vienen muy bien para ensayar la concentración y aprender a soportar el sufrimioento del ultimo tramo de las carreras. Un colo fón de lujo para acabar el entrenamiento con el mejor sabor de boca, que sin duda se va a haber superado se verá superado cuando nos pongamos delante de un buen plato de chuletas de cordero segureño con ajoatao. Pero eso, amigos, merece otra entrada.

Está disonible el archivo kmz para google earth, para quien le interese trastear a su gusto.
En breve estará la altimetría y un poco más tarde, unas fotos.

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